Hay costas y luego está la Costa Brava, un litoral bañado por el Mediterráneo de más de 200 kilómetros en el norte de Cataluña.
Y esta extensión, cómo no, tiene auténticas maravillas como el pueblo medieval de Cadaqués, los paisajes del Cap de Creus y unas calas de escándalo. Pequeñas o grandes, salvajes o con todos los servicios, escondidas entre rocas o abiertas al horizonte, ¡hay para todos los gustos!
Si tratas de averiguar cuáles son las mejores calas de la Costa Brava para hacerte una escapada, estás buscando en el sitio adecuado. Toma nota, que te vamos a hablar de nuestras favoritas.
En el norte: Cap de Creus y l’Alt Empordà
En el extremo norte de la Costa Brava, en torno al Parque Natural del Cap de Creus, vas a encontrar calas rodeadas de rocas y pinos, mucho más salvajes y recónditas que en otras zonas de la Costa Brava.
Cala Tamariua
A un par de kilómetros de El Port de la Selva está cala Tamariua. Su nombre viene de los tamarindos que la rodean y eso ya te da una pista del ambiente que encontrarás: vegetación mediterránea, rocas, grava, aguas cristalinas y un fondo que guarda muchas especies marinas. Hay un pequeño aparcamiento en la parte superior. Y sí, está permitido el nudismo, por si eso te ayuda a decidirte.

Cala Fredosa
Muy cerca de Cadaqués —el pueblo más icónico y fotogénico del norte—, está cala Fredosa, un arenal ideal para hacer snorkel o tumbarte en la orilla. Y ya que estás en la zona, visita Cadaqués, un pueblo plagado de construcciones de color blanco, y el faro del Cap de Creus, una excursión que vale mucho la pena por sus vistas al Mediterráneo.

El centro de la Costa Brava
Si hay una zona que concentra lo mejor que hay que ver en la Costa Brava, esa es la franja que recorre el Parque Natural de los Humedales del Ampordà, L’Escala, L’Estartit y Begur.
Aquí el mar es menos agreste que en el norte, pero igual de bonito. La zona cuenta con innumerables atractivos y miles de cosas que hacer en L’Estartit y en localidades cercanas como, por ejemplo, visitar las Illes Medes, donde está afincada una reserva marina que es uno de los mejores spots de buceo del Mediterráneo.
Ferriol
La segunda más grande de la zona entre L’Estartit y L’Escala, y una de las calas más vírgenes de todo el mapa de la Costa Brava. Forma parte del Parque Natural del Montgrí, lo que garantiza que el entorno esté intacto. El acceso es a pie por un camino forestal desde L’Estartit; te llevará casi una hora llegar, pero recompensa.

La Calella
Una cala rocosa y virgen que se puede visitar caminando —aproximadamente media hora— desde el puerto de L’Estartit, siguiendo el camino del GR92. El recorrido te va a obligar a subir hasta el mirador del Cap de la Barra y bajar después hasta el arenal, pero las vistas a las Illes Medes hacen que el plan sea un 2×1. Y si la caminata no te apetece, también se puede llegar en barco.

Aiguafreda
Pequeña y tranquila, Aiguafreda es la cala más íntima de las que rodean Begur. Apenas unos metros de arena oscura, roca y agua de color verde esmeralda. Llegar requiere caminar un poco, lo que filtra el turismo de masas y la mantiene en ese estado de gracia del que todos queremos disfrutar. Además, está muy cerca de Cap Sa Sal y de otra cala rocosa muy bonita: Ses Vaques.

Sa Tuna
Que no te asuste la carretera que hay para llegar, es transitable. Una vez aquí podrás ver las antiguas casas de pescadores, las barquitas varadas en la orilla y las terrazas de los restaurantes asomadas al mar. Sa Tuna tiene un encanto del que pocas calas pueden presumir.
La playa es de grava, de unos 80 metros de largo y desde aquí puedes salir caminando por el camino de ronda hasta Aiguafreda —sí, de la que te hemos hablado antes—; tardarás tan solo 15 minutos. Además, en verano, la Cova de Sant Pau —una alta gruta a la derecha de la playa— acoge actuaciones de habaneras, el género musical por excelencia de la Costa Brava.

Al sur: Tamariu, Llafranc y Calella de Palafrugell
La franja que va de Tamariu a Calella de Palafrugell pasando por Llafranc concentra algunas de las calas de la Costa Brava más agradables y rodeadas de acantilados del litoral catalán.
Cala Foradada
Ojo, que hay otra con este nombre entre L’Escala y L’Estartit.
Esta cala salvaje está situada en el entorno de Palamós, con fondos marinos llenos de fauna y una vegetación que llega prácticamente hasta el agua. El acceso es por un sendero y no, en esta no hay ningún tipo de infraestructura.

Cala Estreta
Situada a ocho kilómetros de Palamós, en pleno espacio de interés natural del Cap Roig, Cala Estreta queda separada de la vecina Cala d’en Remendón por un gran arrecife que actúa como frontera natural entre las dos. ¡Un paisaje espectacular! Y si te gusta la fotografía, saca tu cámara, que de aquí te vas a llevar un carrusel completo.

Más al sur: Tossa de Mar y alrededores
Tossa y sus alrededores —incluyendo la vecina Lloret de Mar— guardan una serie de calas con mucho carácter, algunas de acceso fácil y otras que requieren un mayor esfuerzo para llegar.
Cala Bona
A solo dos kilómetros del centro de Tossa de Mar está Cala Bona. Es una playa pequeña a la que solo puedes llegar a pie o en barco. ¿Te apetece caminar hasta ella y descender por peldaños de roca? Entonces prepárate para aguas cristalinas y un ambiente de paz —muy pocos se pegan la caminata—. Ah, y para más alegría, desde hace décadas hay un chiringuito familiar que sirve cocina mediterránea en horno de leña.

Cala Giverola
Una cala de arena gruesa y aguas muy claras rodeada de acantilados y pinos. Tiene unos 175 metros de longitud y, a diferencia de otras calas más salvajes, cuenta con bastantes servicios: restaurante, chiringuito, alquiler de hamacas, duchas y actividades acuáticas. Se puede llegar en coche por la GI-682 —con aparcamiento de pago— o incluso en barcos con fondo de cristal que salen desde la Playa Grande de Tossa.

¿Qué cala en la Costa Brava eliges?
Quizá sea difícil hacer la elección de la mejor cala de la Costa Brava, tampoco te vamos a engañar. Hay muchas y casi todas cumplen los hitos que estás buscando: agua limpia, entorno de ensueño y vistas.
Lo que no debería costarte tanto es elegir dónde alojarte en la Costa Brava porque aquí sí que no hay pérdida: en Homes in Costa Brava tenemos de todo y más para hacer que tu estancia sea de diez. Casas, apartamentos… ¡de todo para ti, tu familia, tu pareja o tu grupo de amigos!


