¿Conoces L’Estartit? ¿Estás pensando en venir a conocerlo? Es un pueblo pesquero, con su puerto lleno de barcas, que con los años se ha convertido en uno de los destinos favoritos de la Costa Brava.
Y sí, a pesar de la fama sigue siendo un lugar tranquilo y agradable tanto para vivir como para visitar. Está en el municipio de Torroella de Montgrí, en la comarca del Baix Empordà, provincia de Girona, y es la puerta de entrada a un tramo de costa precioso.
Y presidiendo el paisaje, en lo alto de una montaña que se ve desde casi cualquier punto del pueblo, hay una fortaleza de piedra con más de 700 años de historia: el Castell de Montgrí. ¿Te pica la curiosidad?
Dónde está exactamente el Castell de Montgrí
Está a 315 metros de altitud, a poco más de seis kilómetros del mar en línea recta, y forma parte del Parc Natural del Massís del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter, un espacio protegido que engloba tanto la montaña como las islas que vas a ver cuando subas a su cima.
Historia y origen del Castillo de Montgrí
La historia del castillo empieza, como tantas otras, en la Edad Media.
El rey Jaume II —uno de los monarcas de la Corona de Aragón— estaba enfrentado con Ponç V, el conde de Empúries, un noble que gobernaba buena parte de esta zona del Empordà y con quien Jaume II tenía sus más y sus menos.
Para tener controlado el territorio ante un posible enfrentamiento, en 1294 el rey encargó a Bernat de Llabià, gobernador de Torroella, levantar una fortaleza en lo más alto del Montgrí. Las obras avanzaron entre 1294 y 1301, pero antes de que terminaran, el conflicto con el conde se resolvió por la vía diplomática. Y como ya no hacía falta el castillo, las obras se pararon. Nunca llegó a tener tejado ni a completarse del todo y, aun así, sobrevive.

Arquitectura del castillo
Aunque esté incompleto, el castillo conserva elementos que te van a permitir imaginarte perfectamente cómo iba a ser. Tiene forma cuadrada, con una torre redonda en cada una de sus cuatro esquinas, y unos muros con almenas —esos remates dentados típicos de las fortalezas medievales— de 13 metros de altura y 31 de largo.
Estos muros con torres cilíndricas integradas en las esquinas responden a un modelo de fortaleza de inspiración oriental que se puso de moda en Europa después de las Cruzadas, cuando los caballeros que volvían de Tierra Santa trajeron consigo esas formas defensivas.
Y ojo al interior, porque se conserva también una cisterna, es decir, un gran depósito cubierto por una bóveda en forma de medio cilindro. Esta servía para recoger y almacenar el agua de lluvia para poder utilizarla después.
¡Otro detalle curioso! La piedra con la que se construyó el Castell de Montgrí salió de la propia montaña. Si paseas por la zona, podrás ver los restos de las canteras.
Cómo subir al Castell de Montgrí
La ruta más habitual sale de Torroella de Montgrí, el pueblo vecino a L’Estartit, y son unos cinco kilómetros y cerca de dos horas ida y vuelta.
El camino forma parte del GR-92, uno de los senderos de gran recorrido que atraviesan toda Cataluña siguiendo la costa. Está todo completamente señalizado con marcas rojas y blancas.
La subida es suave, sin tramos complicados, y a los 30 minutos aproximadamente pasarás junto a la Creu de Santa Caterina, un buen punto para hacer una primera parada.
Y si te alojas en L’Estartit y prefieres empezar desde allí, también puedes. Nada más salir del pueblo tienes que poner rumbo a L’Escala, seguir esas mismas marcas rojiblancas del GR y atravesar un tramo de bosque hasta llegar a un paso llamado el Coll de les Sorres, desde donde ya enlazas con el resto de la subida hacia el castillo.

Vistas desde el Castell de Montgrí
Todo el esfuerzo de la caminata tendrá su recompensa cuando pises la cima. Desde aquí hay una de las mejores panorámicas de toda la Costa Brava. A tus pies vas a tener el puerto, el pueblo y, justo enfrente, las Illes Medes —un pequeño archipiélago de siete islotes que es reserva marina desde 1990 y uno de los mejores puntos de buceo y snorkel de todo el Mediterráneo occidental—.
Además de eso, las vistas alcanzan buena parte del Alt y el Baix Empordà y en días despejados —y muy a lo lejos— la silueta de los Pirineos.
Qué más hacer en los alrededores
Ya que has venido a conocer el Castell de Montgrí —con subida incluida—, anímate a exprimir la zona y hacer otros planes estrella.
Por ejemplo, puedes hacerte un paseo en barco con visión submarina hacia las Illes Medes para descubrir una de las reservas marinas más importantes del Mediterráneo o atreverte a bucear o a hacer snorkel.
Si prefieres moverte a tu ritmo por la costa, alquilar un kayak o hacer una ruta de paddle surf por los acantilados del macizo es otra opción fantástica para acceder a calas escondidas como Cala Pedrosa o Cala Ferriol.
También vale mucho la pena acercarse a L’Escala, un pueblo marinero muy cercano y famoso por sus célebres anchoas y por albergar el yacimiento arqueológico de Empúries.
Y si eres de los que no se van de vacaciones sin sus palos, estás de suerte: el golf en la Costa Brava está a la orden del día.
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